domingo, 4 de octubre de 2009

Pasteles de manzana


INGREDIENTES

1 paquete de tapas para pastelitos
Relleno:
2 manzanas verdes
3 cdas. de azúcar
50 gr. de pasas de uva sin semilla
50 Gr de nueces picadas
Cáscara rallada de 1 limón
2 vainillas desmenuzadas
1 cdta. de canela
Varios:
1 huevo batido para pintar
Papel manteca
Azúcar impalpable para espolvorear
Aceite o spray vegetal para el complemento

Preparación

Rallar las manzanas.
Agregar el azúcar, las pasas de uva, las nueces, la cáscara de limón, las vainillas y la canela. Mezclar.
Colocar parte de la mezcla anterior en el centro de las tapas.
Humedecer los bordes con huevo batido. Cubrir con el resto de las tapas.
Sellar los bordes con un tenedor.
Distribuir en el complemento lubricado.
Pincelar con huevo batido. Pinchar con tenedor.
Calentar la pieza tapada a fuego máximo.
Introducir el complemento, tapar y cocinar a fuego fuerte hasta finalizar la cocción (10’ aprox.)
Apagar el fuego y dejar en reposo 10’ en la pieza tapada.
Retirar y dejar enfriar.
Colocar tiritas de papel manteca, como indica la figura.
Espolvorear con azúcar impalpable y retirar cuidadosamente las tiritas.

Que significa ser Gourmet

¿Gourmet? ... ¿qué gourmet?

Desde hace algunos años, se habla de cocina y se habla de “gourmet”, se habla de recetas y se habla de “gourmet”, se habla de cocineros y se habla de “gourmet”.

Si buscamos en Google, más de cien millones de sitios contienen la palabra.
Pero todos los que usamos esta palabra, ¿conocemos su real significado? Aquí, su verdadera denotación y sus alcances, que para sorpresa de muchos, como veremos, van más allá de la cocina.

Gourmet es un vocablo francés, traducido por la Real Academia Española como sinónimo de gastrónomo, es decir, toda persona entendida en gastronomía o aficionada a las comidas exquisitas.

El término está asociado a la excelencia culinaria y también es usado como adjetivo para calificar a aquellas comidas de elaboración refinada.


Eminencia de la gastronomía

La persona reconocida como gourmet tiene un gusto delicado y un paladar capaz de reconocer los sabores y las recetas más refinadas. Es un catador por excelencia, y tiene la capacidad de distinguir y juzgar cuando un plato es “delicatessen”, esto es, cuando va de acuerdo con las exigencias que requiere la preparación de cada alimento, y si ha sido combinado adecuadamente con otros platos y/o la bebida.

Si de comida se trata, la calidad de sus ingredientes y el modo de preparación harán que un plato sea reconocido o no como gourmet.

Existe una gran variedad de alimentos y bebidas que pueden incorporarse a tamaña calificación, pero atención que no todos son necesariamente “complicados”. Hay desde los más sencillos como embutidos, pastas, mermeladas, helados, panes o café, hasta los exóticos y caros, como caviar, mariscos, licores o pétalos de flores comestibles.


Gourmets y hedonismo

Más allá de su origen eminentemente culinario, ser gourmet es en realidad sostener un estilo de vida con preferencia por los mejores gustos, tanto sea de comida como de vestimenta, arte, cultura general, etc. Se supone que esta persona es selectiva y no disfrutará solo de un plato refinado, sino que también tendrá intereses artísticos y culturales vinculados al disfrute.

Su manera de percibir el mundo es especial, está orientada al hedonismo, una filosofía que sostiene al placer como principal objetivo de la vida.

Más allá de esto, o justamente como consecuencia, es importante mencionar que ser “gourmet” no es privativo de ninguna clase social ni exige un altísimo poder adquisitivo.

Todos, en realidad, podemos ser un poco gourmets, en la medida en que dediquemos el tiempo necesario a preparar cada plato, a disfrutar de cada momento y a cultivar nuestro espíritu, nuestro cuerpo y nuestra alma con los más bellos dones que nos haya dado la naturaleza y el entorno.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Profiteroles con crema de frutilla


Profiteroles con crema de frutilla

Masa bomba para profiteroles o palos jacob


Agua 125 ml
Leche 125 ml
Sal 1 pizca
Manteca 100 g
Harina 170 g
Huevos 5

Coloque el agua, la leche, la sal y la manteca en una cacerola. Lleve al fuego hasta que hierva. Incorpore la harina y, sin dejar de revolver, cocine hasta que la mezcla se desprenda de la cacerola. Ponga la preparación en la batidora con el brazo amasador. Añada los huevos de a uno e integre. Haga un camino con el dedo y, si la masa no se junta, estará lista (esta receta se puede realizar a mano, trabajando la masa con una cuchara de madera). Coloque la preparación en una manga con pico liso. Haga los profiteroles sobre una placa. Con la punta del dedo mojado en agua aplásteles la punta. Píntelos con huevo. Cocine en el horno a 200ºC 15 minutos. Luego, baje la temperatura a 160ºC y cocine durante 15-20 minutos más o hasta que estén bien dorados y sequitos (el tiempo de cocción depende del tamaño de los profiteroles). Cuando estén fríos, córtelos al medio con un cuchillo serrucho y rellénelos con la crema de frutilla.

Crema de frutilla

Frutillas 200 g
Crema de leche 300 cc
Azúcar impalpable 3 cucharadas
Ralladura de 1 limón sutil
En un bol bata la crema de leche junto con el azúcar. Perfume con la ralladura de limón e incorpore las frutillas cortadas en brunoise. Abra los profiteroles y rellene.

Salsa

Frutillas 200 g
Azúcar 150 g
Agua 50 cc
Almidón de maíz 1 cucharadita
Licor de naranja 1 copita
En una cacerola, cocine el azúcar y el agua para preparar un almíbar. Agregue las frutillas procesadas. Lleve a punto de ebullición y cocine durante 2-3 minutos. Si hace falta, espese agregando el almidón de maíz disuelto en agua. Enfríe y perfume con el licor de naranja.

Tip: con la misma receta, pero dándole otra forma a la masa, se hacen los palos Jacob.

Extras

Paso a paso

1. A la mezcla de agua, leche y sal, incorpore la manteca. Lleve al fuego hasta que hierva. Agregue la harina y cocine sin dejar de revolver.
2. Luego de colocar la preparación en la procesadora, añada, de a uno, los hue-vos. Haga un camino con el dedo y, si la masa no se junta, estará lista.
3. Ponga la preparación en la manga y forme los profiteroles en una placa.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

¡Más verde por favor!


Consejos de Donato para comer verduras
Vivir en los tiempos de hoy, siempre apurados y corriendo de aquí para allá todo el día, nos lleva de a poco a pensar que, entre otras cosas, comer sano es comer sólo alimentos aparentemente poderosos y ricos como la carne, que contiene carbohidratos o, peor aún, a entregarse a la facilidad y rapidez de la comida lista o comida chatarra.
Sin querer caer en recomendaciones médicas o en tendencias fashion, hay que reconocer que, en las últimas épocas, las verduras y hortalizas han perdido charme e interés en nuestra dieta cotidiana.
La historia del hombre habla de su origen como herbívoro antes de evolucionar al estado actual de omnívoro. Puede ser que la memoria ancestral- atada a nuestro deseo y necesidad de sustento- haya sufrido con el paso del tiempo un lento e inexorable deterioro; el resultado esta a la vista: cada vez comemos menos variado, al tiempo que nuestro cuerpo exige vitaminas, fibras y otros componentes tan necesarios para tener una alimentación completa.
Hace más o menos unos treinta años, cuando todavía vivía en Italia, la verdura era (y lo sigue siendo) parte de la mesa familiar. Recuerdo que mi papá llegaba del trabajo con un racimo de rábanos recién arrancado de una maceta en la puerta de la casa (yo les sacaba la tierra con agua y con un poco de aceite y sal me los comía así nomás) o con alguna que otra verdura fresca de nuestra huerta.
Pero claro que en casa siempre se aprovechaban las temporadas de cada verdura. Por ejemplo, en invierno, siempre estaban aquellas de hojas verdes como acelga o espinaca, repollo, rúcula (que crecía naturalmente en el borde de la ruta) y cebolla.
Se preparaban no sólo en sopa sino en ciambotta, se asa una variedad de verduras como berenjenas y ajíes, también se pueden agregar papas, o en pancotto, que es una especie de caldo con pan ultraseco (aproveche el pan viejo de dos o más días) con achiacoria, brócoli, algo de tomate y chauchas.
En verano, con el calor abundaban los tomates, calabazas, zucchinis, arvejas, pepinos, que se hacían cocidos o mezclados en una simple ensalada.
En la actualidad, mis visitas a los supermercados terminan siendo una profunda desilusión a la hora de transitar las góndolas de verduras frescas (¿frescas?) donde encuentro durante todo el año la misma monocromática oferta y selección. Convengamos que la gente tampoco es muy creativa, ¡Los carritos siempre están llenos con lo mismo!: algo de perejil, papas (tubérculo omnipresente), cebollas y un manojo de acelga, y el eterno, eternísimo, zapallo.
¿Qué pasó con las ansias de esperar a la temporada de alcauciles, con la alegría de volver a comprar unos coliflores, o simplemente unas remolachas para comerlas cocidas junto con zanahoria y borraja hervida?
Me pregunto si serán los precios prohibitivos los que a veces alejan a cualquier apasionado de la buena cocina, la falta de conocimiento sobre qué y cómo cocinar tal o cual ingrediente o sólo es el resultado de una época que nos roba minutos a nuestras voluntades para dedicarnos con tiempo necesario a pelar, cortar, hervir, condimentar etc.
Para contrarrestar esa falta aquí les doy algunos consejos sobre cómo trato de conseguir las verduras (y frutas también) variadas, frescas y acorde con la estación:
Las ferias a cielo abierto (o el mercadito del barrio) son buenas opciones. Muchas veces, los feriantes traen la mercadería directamente del agricultor, lo que asegura una excelente frescura, diferente a la de los supermercados que suelen estar varios días en exposición.
Toda verdura que tenga raíces es más fresca y dura más tiempo en casa (por ejemplo, la albahaca).
Dígale NO a la verdura que viene embolsada o en esas bandejas horribles que venden los comercios.
Tenga en cuenta que son restos de las otras verduras.
Cuando llegue a su casa, saque la verdura de la bolsa y envuélvala en diario; si la guarda en la heladera que sea en los cajones o en la parte más alejada del frío.
Trate de no conservarla en la heladera por más de dos días.
Lave la verdura sólo al momento de usarla, con un cepillo suave para sacarle la tierra.
Por último, espero que disfruten de las recetas, con estos sanos alimentos, a las que agregué una pizca de nostalgia como condimento.
Esta nota fue publicada por la revista Selecciones en el mes de septiembre del 2008

Fuente: Revista Selecciones ¡Más verde por favor! - 21/04/2009

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿Cómo se organiza un evento?

¿Cómo se organiza un evento?

A la hora de organizar un evento hay que definir muy claramente unas cuestiones básicas, tales como qué tipo de acto se quiere realizar, a quién va dirigido, qué objetivo se quiere conseguir o qué fecha sería la idónea.
Una vez claro el tipo de evento comienza la fase de preparación, que son todas las acciones que han de realizarse antes de la ejecución del acto para que éste se desarrolle satisfactoriamente. Es la fase más costosa porque hay que encargarse de cosas muy diferentes. El listado de puntos a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo la organización de un evento depende directamente del tipo de evento que se desea realizar, pero podríamos enumerar algunas de las acciones más habituales:
• Elaboración de la lista de invitados
• Envío de las invitaciones correspondientes
• Seguimiento y confirmación a dichas invitaciones
• Contratación de catering
• Contratación de un ambiente musical
• Decoración del local
• Contratación de transimisiones
o Micrófonos y atril en caso de posibles discursos
o Telefonía fija y móvil
o Proyectores
o etc...
• Compra de posibles obsequios a los asistentes
• Contratación de azafatas y/o intérpretes
• Un largo etc.
Como podrá comprobar la lista de acciones a llevar a cabo es interminable, realizamos el estudio y planificación del evento, y lo ponemos en marcha hasta su finalización.

¿Qué representa el término evento?

En el ámbito empresarial / profesional un evento es un acto que sirve a su empresa para presentar o potenciar un determinado producto/servicio o una determinada marca, o para poder dar a sus clientes la oportunidad de un acercamiento directo a su empresa, lo que facilita en todo caso nuestros objetivos de fidelización frente a la competencia del mercado actual.
De esta forma, un evento proporciona contacto directo con el cliente, favorece las relaciones empresa/cliente, y facilita la adaptación de su producto de forma directa sobre su mercado, lo que repercutirá en el éxito del mismo.

jueves, 17 de septiembre de 2009

BIENBENIDOS

Hola, te doy la bienvenida a mi blog¡¡¡
donde vas a encontrar informacion sobre Organización de Eventos, Recetas de cocinas, etc.
El fin de este blog es compartir con ustedes lo que aprendi, que lo difrutes.

Espero tus comentarios.